martes, 18 de octubre de 2011

El último día por Elías Quinteros

El último día

Elías Quinteros

El 16 de octubre de 1945, desde su inicio hasta su conclusión, fue el último día de la omnipotencia de la oligarquía argentina. Esto no significa que la justicia social haya imperado a partir de ese momento, en el ámbito de la sociedad local, de un modo integral, continuo y, por ende, definitivo. Al contrario, a todos nos consta que, desafortunadamente, los avances y los retrocesos que se produjeron a lo largo de medio siglo fueron más que bruscos y constantes. Sin embargo, los que trataron de retroceder las agujas del reloj y, por tal razón, de modificar la realidad para que las cosas, desde las más simples hasta las más complejas, recuperasen el aspecto de ese día, fracasaron de una manera estrepitosa cada vez que efectuaron el intento.

A pesar de los golpes militares, de las proscripciones, de las persecuciones, de los fraudes electorales y de las decisiones antipopulares que fueron implementadas por gobiernos de facto, por gobiernos de apariencia democrática y, asimismo, por gobiernos de un origen democrático indiscutible, nadie pudo arrasar por completo las obras del peronismo, ni pudo quebrantar por completo la esperanza y la alegría de los peronistas. Por eso, el movimiento que fue creado y liderado por el «general» retornó el 25 de mayo de 1973 y, luego, treinta años después, con un sentido similar al de sus comienzos. Innegablemente, la historia cambió el «día de la lealtad». Ya nada fue igual.

El panorama de la Argentina actual es, en parte, una consecuencia lejana de ese 17 de octubre de 1945 que reveló el rostro oculto de una sociedad injusta y decadente. Quienes sabemos que las «mayorías» adquirieron un protagonismo inusitado el día de las «patas en las fuentes», epopeya única y extraordinaria en el campo nacional y latinoamericano, debemos pensar que al votar en unos días, por la reelección de Cristina Fernández, estamos recordando, homenajeando, actualizando y prolongando las «utopías» de los que hicieron el «17 de octubre», de los que integraron el «subsuelo de la patria sublevado», de los que soñaron con una vida mejor, con una vida plena y digna que justifique el hecho de vivirla.

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